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miércoles, 17 de enero de 2018

Como llamar a las Hadas





Si llamamos a las hadas, estas no pueden acudir inmediatamente.

Las hadas, primero probarán como es nuestra naturaleza, como somos.
Nos analizarán para saber si nuestras intenciones son buenas.
Y no siempre querrán aparecer.
Sería muy feliz si pudiera estar entre vosotros, y acompañaros solo un tiempo.
Pero tienes que llamarlas con tu mejor intención, con tu pureza de alma, que los obstáculos para encontrarlas se disuelvan.
No debes ir detrás de las hadas, si no las puedes lograr ver, pues ellas te encontrarán a ti.


Hay que repetir esta oración:
“Vengo con todo mi respeto y paz en mi corazón, para vosotras,
las hadas. No me aventuraré a entrar en sitios
donde vosotras no estéis de acuerdo y no me lo permitáis.”

martes, 21 de marzo de 2017

COMO CONECTAR CON LAS HADAS

A las hadas les encantan las rosas, los geranios, las hojas de hiedra, el tomillo, los tréboles, la verbena, la miel y los lazos de colores y que si quieres conectar con ellas debes acercarte a un río, en la parte más profunda de algún bosque. As hadas siempre están vigilando sus plantas a la orilla del rio.

Lleva en una cestilla de mimbre unos pétalos de rosa y un poquito de miel asi como lazos de colores. Deposítalos al pie de algún árbol cerca de la orilla. Acuérdate si llevas miel en algún frasquito de destaparlo. Escoge un día claro y con mucha luz, ya que las hadas temen la oscuridad, la lluvia y la noche. Pídeles tu deseo. Ellas atienden a todo, pero son especialistas en temas de amor. Aléjate del lugar muy despacio, pero sin mirar atrás. Las hadas te seguirán para agradecerte tus regalos y para tratar de hacer realidad tu petición.

Es muy posible que puedas sentir a tu alrededor su presencia y ver en medio de la oscuridad puntitos luminosos…

Son ellas, no lo dudes…

jueves, 22 de diciembre de 2016

EL HADA DE LA NAVIDAD




Esta historia ocurrió en Belén, justo el día en que nació el niño Jesús:

Muchos eran los seres mágicos que se engalanaban para asistir a un evento tan importante.

Los unicornios hacían brillar sus cuernos, el fénix lucía un hermoso color rojo, los ogros parecían menos ogros, los duendes se vestían con preciosos trajes verdes, las hadas ayudaban a los pastorcitos a arreglar al ganado y a los árboles a adornarse con bellas flores. Los Reyes Magos eran ayudados por los elfos a cargar los camellos de Melchor, los caballos de Gaspar y el elefante del rey Baltasar. Las sirenas inventaban bellos villancicos.

Sin embargo, había un pequeño ser que no embargaba tanta alegría. Era una pequeña niña, del tamaño de un pulgar, que lloraba triste en el arroyo. El ángel que anunciaría el nacimiento del niño Dios, la oyó llorar y le preguntó:

-¿Qué te pasa, pequeña?, ¿por qué lloras tan desconsolada?

Y la niña le contestó:

- Dios me encargado que le busque un regalo para el niño y no sé qué puedo hacer. No tengo magia, no sé volar, no puedo hacer nada.

- Si Dios ha confiado en ti, es porque puedes hacerlo.- Le contestó el ángel.

La niña sonrió y dijo:

- Aunque nada soy, corazón tengo y prometo que intentaré hacerle un regalo al niño.


El valor y la voluntad que vio el ángel le conmovió y le regaló a la niña una de sus plumas doradas. Cuando la niña la cogió, la pluma desapareció y le brotaron dos preciosas alas.

Merina, que así se llamaba la niña, echó a volar muy contenta y los brillos que salían de sus alas, se convirtieron en estrellas. Así pues, un hermoso cielo estrellado, se iluminó justo cuando nació el niño.

No contenta con esto, el hada fue a buscar un cascabel y un palito y con sus nuevos poderes mágicos los convirtió en un juguete para el niño: su primer sonajero. Este nuevo juguete sirvió a María para entretener al niño, cuando el pequeño Jesús lo agitaba, salían miles de estrellas. Y con ayuda de los demás seres mágicos, adornaron todos los pinos del lugar con guirnaldas y bolitas de colores.

Así pues, todos los seres mágicos y no mágicos, adoraron al niño, le dieron sus regalos, y bautizaron a aquella niña con tanta voluntad, como el Hada de la Navidad. Ella es la que se mete en el sueño de los niños, regalándoles dulces cuentos, y la que cuida y protege a todos los niños del mundo.