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jueves, 22 de diciembre de 2016

EL HADA DE LA NAVIDAD




Esta historia ocurrió en Belén, justo el día en que nació el niño Jesús:

Muchos eran los seres mágicos que se engalanaban para asistir a un evento tan importante.

Los unicornios hacían brillar sus cuernos, el fénix lucía un hermoso color rojo, los ogros parecían menos ogros, los duendes se vestían con preciosos trajes verdes, las hadas ayudaban a los pastorcitos a arreglar al ganado y a los árboles a adornarse con bellas flores. Los Reyes Magos eran ayudados por los elfos a cargar los camellos de Melchor, los caballos de Gaspar y el elefante del rey Baltasar. Las sirenas inventaban bellos villancicos.

Sin embargo, había un pequeño ser que no embargaba tanta alegría. Era una pequeña niña, del tamaño de un pulgar, que lloraba triste en el arroyo. El ángel que anunciaría el nacimiento del niño Dios, la oyó llorar y le preguntó:

-¿Qué te pasa, pequeña?, ¿por qué lloras tan desconsolada?

Y la niña le contestó:

- Dios me encargado que le busque un regalo para el niño y no sé qué puedo hacer. No tengo magia, no sé volar, no puedo hacer nada.

- Si Dios ha confiado en ti, es porque puedes hacerlo.- Le contestó el ángel.

La niña sonrió y dijo:

- Aunque nada soy, corazón tengo y prometo que intentaré hacerle un regalo al niño.


El valor y la voluntad que vio el ángel le conmovió y le regaló a la niña una de sus plumas doradas. Cuando la niña la cogió, la pluma desapareció y le brotaron dos preciosas alas.

Merina, que así se llamaba la niña, echó a volar muy contenta y los brillos que salían de sus alas, se convirtieron en estrellas. Así pues, un hermoso cielo estrellado, se iluminó justo cuando nació el niño.

No contenta con esto, el hada fue a buscar un cascabel y un palito y con sus nuevos poderes mágicos los convirtió en un juguete para el niño: su primer sonajero. Este nuevo juguete sirvió a María para entretener al niño, cuando el pequeño Jesús lo agitaba, salían miles de estrellas. Y con ayuda de los demás seres mágicos, adornaron todos los pinos del lugar con guirnaldas y bolitas de colores.

Así pues, todos los seres mágicos y no mágicos, adoraron al niño, le dieron sus regalos, y bautizaron a aquella niña con tanta voluntad, como el Hada de la Navidad. Ella es la que se mete en el sueño de los niños, regalándoles dulces cuentos, y la que cuida y protege a todos los niños del mundo.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

LAS HADAS TAMBIÉN LLORAN

Dicen los que saben, que las hadas también lloran, aunque no lo hacen como los seres humanos. El llanto de las hadas no se pierde en los pañuelos, ni se evapora en el aire. Dicen que cuando lloran de alegría, sus lágrimas se convierten en diminutas cuentas de colores brillantes y que las hadas hacen con ellas pequeñas joyas: collares, pendientes y colgantes con los que adornarse y que siempre las llevan puestas para recordar el motivo feliz que las provocó, pero si su llanto es de dolor, es distinto su destino. 

Dicen que cuando los antiguos espíritus del bosque oyen a las hadas llorar de pena, desde el mismo corazón de la tierra hacen brotar un árbol frondoso, azul y luminoso como el cristal y cada lágrima de hada se transforman en una hoja nueva prendida a sus ramas que crecen y crecen. 

Todas las hadas, han vertido muchas lágrimas por los niños que nunca las conocerán porque cortaron el camino de su vida el hambre, el frío o el terror. Saben que el Árbol nunca dejará de crecer, que nunca cesará la violencia ni la injusticia, pero se consuelan teniendo un lugar tan especial donde guardar su pena, porque el árbol crece hacia las alturas y la luz. Hacia donde la PAZ siempre es posible.


HISTORIA DE  UN HADA TRISTE
Érase una vez, un hada triste, vivía en el mundo de los hielos eternos, y no le gustaba, sabía que existieron lugares donde el sol brillaba cada día y donde las flores tenían todos los colores del arco iris.

Su corazón añoraba esas cosas, aunque no las había visto nunca.

Añoraba el calor y el color, añoraba sentir la yerba bajo sus pies descalzos y añoraba el vuelo brillante de las mariposas.

Se sentía tan infeliz que no podía pensar en otra cosa y ni siquiera salía a ver sus dominios.

Una noche en el que el hada aún no dormía, un resplandor especial aparece en el cielo. Al principio era solo una pequeña mancha luminosa, que creció y creció y bien pronto todo el espacio se llenó de color, verdes,  violetas,  azules, amarillos y rojos se entremezclaban armoniosamente, y su luz arrancaba destellos del suelo helado como un espejo, y el hada  miro al cielo y vio estrellas fugaces y luceros ardiendo,  estelas de cometas y nubes transparentes.

Por primera vez en mucho tiempo, el hada se sintió feliz, y entendió que aquel era su lugar; que cada rincón del mundo contiene sorpresas maravillosas, y que le gustaba la aurora boreal y el cielo estrellado de su país de hielo.

Comprendió que muchas hadas jamás serán todo eso como ella no vería las flores, pero ya no le importaba. Ahora sabía que las estrellas fugaces son mariposas celestes y que los cometas se llevan muy lejos las añoranzas de las hadas tristes.

martes, 13 de octubre de 2015

Cuentos de Hadas




Los Cuentos de Hadas o tradicionales tienen su origen en la noche de los tiempos, existen en todas las culturas y casi siempre comparten una serie de elementos comunes. Entre estos elementos están el ritmo, la línea argumental y una serie de alegorías y símbolos que sólo son igualados por los sueños. La relación entre los sueños y este tipo de cuentos es más estrecha de lo que se supone, para muchos es del mundo onírico de donde han salido a la luz dichas historias. Para otros son reminiscencias de los antiguos mitos como los de Isis y Osiris, Mitra, Krisna, etc., incluso de mitologías y religiones que han desaparecido. También se apunta su relación con la psiquis, tal como afirmaba el psiquiatra infantil Bruno Bettelheim o el analista Carl G. Jung, y que tan bien ha trabajado su discípula María L. Von Franz.